Fundación VIVA y el Proyecto Mercados Inclusivos premian a emprendedoras y emprendedores.

Economy / Enero 16, 2020

  
Fuente imagen: Economy

El concurso se realiza con el objetivo de fomentar las iniciativas de innovación de los operadores, microempresarios, gestores, centros de investigación, investigadores, estudiantes y emprendedores, para optimizar o crear nuevas tecnologías en base a la reutilización de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, las cuales son de utilidad para mujeres de áreas rurales y peri-urbanas.

“Estamos contentos de poder apoyar a los jóvenes emprendedores, quienes, a través de la reutilización de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, han desarrollado soluciones innovadoras fabricando equipos y herramientas que ayudan a ahorrar tiempo, esfuerzo y recursos a mujeres de áreas rurales y peri-urbanas en sus tareas cotidianas”, indicó la directora ejecutiva de la Fundación Viva, Elizabeth Salguero.

“La importancia del desarrollo de soluciones tecnológicas que son de utilidad para las mujeres de áreas rurales y peri-urbanas es fundamental para el crecimiento del sector que, a través de estos proyectos, puede mejorar su producción y optimizar sus tiempos y esfuerzo de trabajo”, aseguró el consultor del proyecto Mercados Inclusivos, Rafael Lindemann.

En sus 11 años, la Fundación Viva ha tenido como principal objetivo, contribuir a mejorar las condiciones de vida de los sectores sociales más desprotegidos, a través del apoyo y desarrollo de programas y proyectos sostenibles en las áreas de educación, seguridad ciudadana, medio ambiente y cultura.

Acerca de los residuos eléctricos y electrónicos

Los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) son aquellos que provienen de aparatos, como celulares, computadoras, tablets, e impresoras, que ya cumplieron con su vida útil o se encuentran en desuso por mal funcionamiento u otros factores.

El almacenamiento temporal de RAEE no necesariamente requiere de envases especiales, sin embargo, éstos deben ser separados de los residuos orgánicos e inorgánicos, por lo que no deben ser eliminados junto con la basura común.

Cuando estos aparatos se convierten en residuos, terminan en depósitos, basurales, rellenos sanitarios o incluso son incinerados, contaminando el suelo, el agua subterránea o el aire, afectando de esta forma la salud de las personas ya que desprenden metales pesados tales como el plomo, mercurio, cadmio y químicos peligrosos.

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