El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe: ¿Cómo puede la tecnología facilitar la recuperación del empleo tras el COVID-19?

BID / Marzo 01, 2021

  

La pandemia de COVID-19 representa el mayor desafío para la sociedad de las últimas décadas. Además de afectar a la salud de millones de personas, también está generando una crisis económica y de desempleo en todo el mundo. La pandemia está cambiando tanto la manera de producir como de consumir bienes y servicios, por lo que es muy probable que estos efectos puedan ser permanentes y que distintas ocupaciones cambien radicalmente o, incluso, desaparezcan.

Este fenómeno está afectando severamente a América Latina y el Caribe, pues es la región más desigual del mundo, lo que la hace más vulnerable. La mayor parte de los trabajadores de la región trabajan en el sector informal y carecen de una red de protección social. Pese a que nuestros países han enfrentado diversas y profundas crisis, la naturaleza de la crisis generada por el COVID-19 y sus efectos sobre el empleo son diferentes. Las medidas de confinamiento y distanciamiento social establecidas por los gobiernos para mitigar la propagación del virus han afectado a la mayoría de los empleos y es muy probable que varios millones se destruyan de forma permanente. De acuerdo con el Observatorio Laboral COVID-19 del Banco Interamericano de Desarrollo, los niveles de desempleo y pobreza laboral han incrementado: En junio de este año llegaron a perderse casi 24 millones de empleos, lo que representa el mayor número registrado para la región.

Desafíos para expandir las nuevas herramientas tecnológicas

La tecnología se ha convertido en una alternativa viable para facilitar la recuperación de los empleos perdidos. Durante el confinamiento, una parte de la fuerza laboral se ha podido mantener activa gracias a ella. La pandemia ha actuado como un catalizador de las tecnologías disponibles, que habían tenido una adopción lenta hasta hace algunos meses: el teletrabajo, la capacitación a distancia y la utilización de plataformas digitales bajo demanda se han convertido en los protagonistas. En el primer caso, el confinamiento obligatorio ha venido acompañado de una gran demanda de aplicaciones para poder teletrabajar que permiten llevar a cabo reuniones virtuales, trabajar documentos en línea o incluso ventas. Las descargas de estas aplicaciones se multiplicaron 20 veces entre enero y marzo de este año, pasando de 750.000 descargas mensuales a 15 millones.

Las personas también han aprovechado esta coyuntura para mejorar sus habilidades a través del aprendizaje en línea al punto que las aplicaciones de capacitación a distancia aumentaron un 183% en marzo de 2020 respecto al mismo mes de 2019. En el caso de las plataformas digitales, la tecnología también ha creado oportunidades para la recuperación de fuentes de ingreso que ya ocurrían en algunas industrias, como hemos visto con el uso de plataformas como Uber. Por ejemplo, en un estudio del BID se muestra que la flexibilidad de horas y la oportunidad que ofrecen las plataformas de transporte para generar ingresos son muy valorados por quienes las utilizan para generar ingresos.

Como se explica en esta nueva entrega de la serie El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe, las tecnologías digitales pueden ser un gran aliado de los mercados laborales en la región, permitiendo generar valor y riqueza. Estas tecnologías pueden compensar los impactos negativos de la pandemia. Sin embargo, esto conlleva superar muchos desafíos para su expansión masiva e inclusiva, así como para la adopción permanente de estas tecnologías por parte de empresas y trabajadores. De igual forma, resulta imprescindible adaptar la regulación laboral vigente y las reglas de funcionamiento de los sistemas de seguridad en la región. Hoy más que nunca se requiere generar oportunidades de empleo y cobertura efectiva a la población, y las tecnologías digitales representan un aliado para ello.

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