Pandemia permitió a algunos negocios cambiar y crecer

Página Siete / Marzo 01, 2021

  
Fuente imagen: Página Siete

“La pandemia nos abrió los ojos y nos puso en una situación en la que si no hacíamos algo para cambiar, íbamos a desaparecer”, comenta José Callizaya, propietario de Cruzze, un emprendimiento gastronómico que pasó de pizzería a una vitrina para otros negocios de comida.

La cuarentena a causa de la pandemia del coronavirus generó estragos en la economía de la ciudad, empujando a muchos pequeños negocios a cambiar de rubro, adaptarse o evolucionar para mantenerse en pie.

Para José, la cuarentena rígida en abril y mayo del año pasado fue un momento de reflexión y de replaneamiento. “Teníamos las pizzerías paralizadas, una semana antes de la primera cuarentena habíamos abierto un nuevo local, lo tuvimos que cerrar y ver qué podíamos hacer”, comenta.

Redes sociales, parte de la reinvención

Su primer paso fue ver en qué era bueno. “Me di cuenta de que nuestra presencia en redes era fuerte y que podíamos usar eso para volver a trabajar”.

La idea que nació de esa reflexión fue unir fuerzas con otros pequeños emprendimientos gastronómicos y compartir espacios, gestión, recursos y comunicación.

“Ahora estamos a punto de abrir nuestro quinto local, en cada zona tratamos de ver qué es tradicional, como una vendedora famosa de rellenos, y la tratamos de incorporar en el negocio. Hasta ahora nos ha ido bien”, asegura Callizaya .

Por ejemplo, lo que antes era solo una pizzería en Sopocachi, ahora tiene hamburguesas y pizzas en las noches, y ceviches y comida peruana al mediodía (solo tres días a la semana).

“Estamos abiertos a las propuestas a recibir nuevos restaurantes e incorporarlos en nuestras pequeñas plazas de comida”, agrega.

Sobre sus ingresos, José dice que hay ganancias, aunque no tan buenas como antes de la pandemia. “Antes de la cuarentena estábamos ganando bien, nos sentíamos millonarios, ahora que las cosas están más estables, yo creo que estamos generando el 70% de los ingresos que hacíamos antes”, puntualiza.

De ser licorería a convertirse en bazar

Joel Castro pensaba que tenía el negocio ideal, una licorería que generaba un buen retorno y muy pocos gastos; pero al prohibirse las salidas nocturnas en marzo, vio cómo su emprendimiento se venía abajo.

“Tenía el local cerrado y las cuentas de la luz, el alquiler, el agua empezaban a llegar. A pesar de los descuentos, ya no sabía qué hacer”, comenta.

En junio, cuando gran parte de las restricciones se levantaron, apareció una oportunidad. “Mi hermana había estado vendiendo verduras que llevaba la mamá de su esposo a la puerta de su casa. Me preguntó si no quería compartir el local con ella y vender allí, yo accedí sin muchas ganas”, dice Castro.

Luego de ver el movimiento que generaba la venta de verduras, Joel tomó sus últimos ahorros y los invirtió en comprar barbijos, papel higiénico, desinfectantes y alcohol, los cuales se agotaron en pocos días.

Con el tiempo, el catálogo de la tienda se fue expandiendo a abarrotes, snacks y eventualmente volvió a vender licor.

“No pienso, por el momento, volver a habilitar la licorería como negocio de tiempo completo. Aún no hay movimiento en las noches y la tienda está rindiendo bien, pero de vez en cuando vendo cerveza o algunos tragos que aún quedan en la bodega”, explica.

Si bien los ingresos que logra ahora no son los mismos que conseguía antes de la pandemia con la licorería, estos alcanzan para subsistir y pagar las cuentas.

“Creo que ahora, entre mi hermana y yo ganamos cerca del 60% de lo que antes producía con la licorería, pero el trabajo también se ha reducido, ya no hay amanecidas”, señala.

La transformación de los emprendimientos nocturnos

Los bares y discotecas, uno de los rubros más golpeados por la pandemia, también tuvieron que reinventarse y cambiar para seguir subsistiendo.

“Tuvimos que repensar todo, volver a comenzar, tratar de conservar lo que se podía conservar y mover fuera todo lo demás, Creo que fue una decisión acertada”, explica Jorge Sahonero, propietario de un bar, convertido ahora en snack.

Las luces de colores fueron reemplazadas por fluorescentes blancos; las botellas de la barra, en adornos y los ceniceros, en recipientes para salsas.

El cambio atrajo a otro tipo de clientes y mantuvo con vida el negocio, aunque con un menor flujo de dinero.

600 negocios cambiaron de rubro en 2020

De acuerdo con información de la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (G.A.M.L.P.), entre junio y noviembre del año pasado al menos 600 negocios cambiaron temporalmente de rubro por la pandemia.

“El año pasado implementamos una política denominada “reconversión productiva”, una política a través de la cual un negocio podía hacer un cambio de rubro temporal de manera gratuita, como una fuente de ingresos temporal. Hay aproximadamente (hasta noviembre) 600 negocios que se acogieron a esta posibilidad”, señaló en una entrevista el secretario de desarrollo económico, Sergio Siles.

De acuerdo con Siles, aproximadamente el 20% de los negocios que accedieron a la reconversión productiva han manifestado que quieren consolidarse en los nuevos rubros a los que accedieron, mientras que el 80% restante ha preferido volver a sus actividades anteriores.

Facilidades que ofrece la municipalidad paceña

Asimismo, hasta finales del año pasado, cerca de 3.000 negocios registrados en la alcaldía paceña tuvieron que cerrar, por lo que la G.A.M.L.P. autorizó que estos negocios puedan tramitar su baja sin tener que hacer la cancelación de la patente por los meses que estuvieron cerrados, eso para dar un respiro a los emprendedores.

Por otra parte, para los negocios que se mantuvieron abiertos, pero que presentaron problemas durante la cuarentena, se realizó un descuento en las patentes y otros tributos durante la mayor parte de 2020.

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