
La capital cruceña paulatinamente va cambiando de fisonomía para dar paso a los edificios que ganan terreno en un diseño que busca el equilibrio entre cemento y medio ambiente
El sector de la construcción en Bolivia enfrenta un doble desafío: responder al crecimiento urbano de las principales ciudades y, al mismo tiempo, adaptarse a una tendencia global que exige edificaciones más eficientes y con menor impacto ambiental. En ese contexto, la construcción sostenible comienza a ganar espacio en el país, aunque todavía se encuentra en una etapa incipiente frente a los avances registrados en otros mercados de América Latina.
Javier Arze, gerente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), explicó que un proyecto se considera sostenible cuando está diseñado y ejecutado de manera que reduce su impacto ambiental y optimiza el uso de recursos durante todo el ciclo de vida del edificio, mejorando además el bienestar de las personas que lo utilizan.
Esto implica utilizar menos energía y agua, emplear materiales con menor huella de carbono, generar menos residuos y garantizar espacios saludables y confortables para los usuarios.
La sostenibilidad también incorpora dimensiones económicas y sociales, buscando que las edificaciones sean eficientes, rentables y accesibles para quienes las habitan o utilizan.
Arquitectos, ingenieros y desarrolladores inmobiliarios coinciden en que el concepto de “edificios verdes” —aquellos diseñados para optimizar el consumo de energía, agua y materiales— ya no es una tendencia marginal, sino un nuevo estándar hacia el cual avanza la industria global de la construcción.
En Bolivia, los primeros pasos de esta transición comienzan a observarse en proyectos corporativos y residenciales de gran escala, principalmente en las ciudades de La Paz y Santa Cruz.
Uno de los referentes de esta tendencia es el Green Tower, en La Paz, una torre de aproximadamente 150 metros de altura que combina oficinas, departamentos y espacios comerciales. Con más de 55.000 metros cuadrados de superficie construida, el edificio incorpora tecnologías modernas de eficiencia energética y diseño estructural avanzado.
Este tipo de proyectos busca alinearse con estándares internacionales de sostenibilidad, como la certificación LEED, desarrollada por el U.S. Green Building Council, que evalúa aspectos como el uso eficiente de la energía, la gestión del agua, los materiales utilizados y la calidad ambiental interior de los edificios.
Otro ejemplo se encuentra en Santa Cruz con la plaza empresarial Manzana 40, un complejo de torres que también obtuvo certificación LEED gracias a la incorporación de tecnologías destinadas a reducir el consumo energético y mejorar el ambiente de trabajo de sus ocupantes.
Aunque todavía son pocos los proyectos certificados en el país, estos desarrollos muestran que el mercado inmobiliario boliviano comienza a incorporar criterios de eficiencia energética y sostenibilidad.
Arze precisó que, en una etapa inicial, incorporar tecnologías y materiales sostenibles puede implicar una inversión ligeramente mayor, especialmente cuando se utilizan equipos eficientes, sistemas de ahorro energético o materiales de alto desempeño.
Sin embargo, explicó que diversas investigaciones internacionales muestran que estos costos iniciales se recuperan gracias a la reducción de gastos operativos en energía, agua y mantenimiento.
“La construcción de obras sostenibles con certificación EDGE, que promueve en Bolivia la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, establece un ahorro mínimo de 20% en el consumo de energía, 20% en agua y un porcentaje similar en el tratamiento de residuos”, señaló el gerente de Cadecocruz.
En muchos casos, agregó, el retorno de la inversión se alcanza en pocos años, lo que convierte a la construcción sostenible en una alternativa económicamente viable y competitiva, con un amplio potencial de crecimiento, especialmente si el país desarrolla normativas e incentivos financieros para promover edificaciones verdes.
La adopción de prácticas sostenibles también se refleja en la incorporación de nuevos materiales y sistemas constructivos.
En Santa Cruz, algunas empresas del sector comenzaron a utilizar hormigón ecológico con tecnología CarbonCure, que reutiliza dióxido de carbono capturado durante el proceso de producción. Este método permite reducir las emisiones asociadas al cemento, uno de los materiales con mayor huella de carbono en la industria de la construcción.
A ello se suman otras innovaciones que empiezan a integrarse en proyectos inmobiliarios, como ventanas de doble vidriado hermético para mejorar el aislamiento térmico, paneles aislantes de alto rendimiento, sistemas de captación de agua de lluvia y materiales reciclados o de bajo impacto ambiental.
En Bolivia también se promueve la certificación EDGE, una herramienta internacional que permite evaluar el ahorro de energía, agua y materiales desde la etapa de diseño de un proyecto inmobiliario.
Desde Cadecocruz recuerdan que el sector de la construcción es uno de los mayores consumidores de recursos del planeta. A nivel global, consume cerca de un tercio de la energía mundial y genera entre el 35% y el 40% de las emisiones de dióxido de carbono.
Promover edificaciones sostenibles permite reducir emisiones, optimizar el uso de recursos, disminuir costos operativos y mejorar la calidad de vida de los usuarios, además de contribuir al desarrollo de ciudades más ordenadas y resilientes frente al crecimiento urbano y el cambio climático.
El impulso hacia una construcción más eficiente también empieza a reflejarse en iniciativas institucionales.
Uno de los programas más relevantes es Bolivia Construye Más Verde, una iniciativa impulsada con apoyo de la Unión Europea y organizaciones internacionales para promover prácticas sostenibles en la industria de la construcción.
El programa promueve acciones como el reciclaje de residuos de construcción, el uso eficiente de energía y agua, el desarrollo de normativas técnicas para edificaciones sostenibles y la capacitación de profesionales del sector.
Una de las iniciativas vinculadas a este programa es el fondo concursable dirigido a jóvenes y mujeres con emprendimientos de construcción sostenible, impulsado por la Cámara de Comercio e Industria Boliviano Alemana (AHK) y Cadecocruz, con el apoyo de la Unión Europea y Hábitat para la Humanidad Bolivia.
El programa contempla la entrega de capital semilla para proyectos innovadores vinculados al sector de la construcción.
La sexta versión de estos fondos busca impulsar la transformación verde del sector promoviendo el liderazgo de jóvenes y mujeres como agentes de cambio en el desarrollo sostenible.
La iniciativa forma parte del proyecto Bolivia Construye Más Verde, implementado por AHK Bolivia y Hábitat para la Humanidad Bolivia, en conjunto con Cadecocruz, y cuenta además con el apoyo de universidades como la Uagrm, la Universidad Domingo Savio, la Utepsa y el Instituto Tecnológico Santa Cruz.
A medida que los costos tecnológicos disminuyan y las normativas se modernicen, la construcción sostenible podría convertirse en una práctica cada vez más común en el mercado inmobiliario boliviano, que comienza a dar sus primeros pasos hacia una industria más eficiente, responsable y alineada con los desafíos ambientales del siglo XXI.