
Según el organismo, tras mostrar resiliencia frente a las barreras comerciales en 2025, la actividad económica mundial se desacelerará, con un crecimiento proyectado de 3,1% en 2026 y 3,2% en 2027, niveles por debajo de los promedios previos a la pandemia. Este menor dinamismo se verá acompañado por un leve repunte de la inflación en 2026, que retomaría su tendencia descendente en 2027.
El informe señala que las economías emergentes y en desarrollo serán las más afectadas, especialmente aquellas dependientes de la importación de materias primas, debido al encarecimiento de estos insumos y a mayores presiones inflacionarias.
El FMI identifica un entorno global cada vez más complejo e incierto, caracterizado por:
Asimismo, el informe advierte que los riesgos están claramente sesgados a la baja. Un conflicto más prolongado, una mayor fragmentación geopolítica, nuevas tensiones comerciales o menores avances en productividad impulsada por tecnologías como la inteligencia artificial podrían deteriorar aún más el panorama económico global.
Uno de los aspectos destacados del informe es el aumento del gasto en defensa a nivel mundial. El FMI señala que, si bien este puede impulsar la actividad económica a corto plazo, también genera presiones inflacionarias y riesgos fiscales.
En promedio, el gasto en defensa puede aumentar hasta 2,7 puntos porcentuales del PIB, financiado principalmente con deuda, lo que incrementa los déficits fiscales y eleva la deuda pública en el mediano plazo. Además, puede desplazar el gasto social, generando tensiones económicas y sociales adicionales.
El informe también subraya que los conflictos armados tienen efectos económicos profundos y duraderos. Las economías afectadas experimentan pérdidas significativas de producción, incluso mayores que las provocadas por crisis financieras o desastres naturales.
La recuperación, advierte el FMI, suele ser lenta y desigual, dependiendo en gran medida de la estabilidad política, la reconstrucción institucional y el apoyo internacional.
Ante este escenario, el organismo plantea una serie de recomendaciones clave para los países:
El FMI enfatiza que la adaptabilidad y la coordinación global serán fundamentales para enfrentar los desafíos actuales y futuros en un contexto de creciente incertidumbre.