
El estudio señala que, pese a la disminución de la inflación y el inicio de un proceso de relajamiento monetario en varias economías, la inversión moderada, las tensiones comerciales, las presiones fiscales y los obstáculos estructurales continúan limitando el dinamismo económico mundial. Sin una mayor coordinación de políticas, estas presiones podrían encasillar al mundo en una senda prolongada de bajo crecimiento.
De acuerdo con el informe, el crecimiento económico seguirá siendo desigual entre regiones. Mientras la demanda interna y el relajamiento de políticas respaldan la actividad en Estados Unidos y partes de Asia, el crecimiento se mantiene débil en Europa. En muchas economías en desarrollo, la elevada deuda pública y los choques climáticos siguen restringiendo la capacidad de expansión.
El comercio mundial mostró un mejor desempeño en 2025, impulsado por exportaciones de servicios y envíos anticipados ante posibles aumentos arancelarios. Sin embargo, Naciones Unidas advierte que en 2026 el comercio y la inversión perderán impulso, a medida que desaparezcan estos factores temporales y persistan las barreras comerciales y la incertidumbre en las políticas económicas.

Crecimiento de la producción mundial y del PIB. Fuente: ONU DESA
El informe proyecta que la inflación mundial descenderá a 3,1% en 2026, frente al 3,4% estimado para 2025. No obstante, los altos precios de alimentos, energía y vivienda continúan erosionando los ingresos reales, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos y profundizando las desigualdades.
Si bien las condiciones financieras se han relajado y los flujos de capital muestran señales de recuperación, Naciones Unidas advierte que los riesgos siguen elevados, debido a las altas valoraciones de activos —en particular en sectores vinculados a la inteligencia artificial— y a los costos de endeudamiento que aún permanecen en niveles históricamente altos.
Para América Latina y el Caribe, el informe prevé un crecimiento de 2,3% en 2026 y de 2,5% en 2027, en un contexto de evolución heterogénea entre países. Aunque las perspectivas de corto plazo siguen siendo relativamente resilientes, apoyadas en el consumo privado y mejores condiciones financieras durante 2025, el documento advierte riesgos a la baja derivados de una posible desaceleración de los principales socios comerciales y de un entorno externo más adverso.
En Brasil, el crecimiento se moderará del 2,5% estimado para 2025 al 2,0% en 2026, afectado por los efectos rezagados del endurecimiento monetario y por nuevos aranceles estadounidenses. México pasará de un crecimiento estimado de 0,4% en 2025 a 1,3% en 2026, apoyado en una recuperación gradual de la inversión y el consumo privado. En Argentina, tras un fuerte rebote del 4,3% previsto para 2025, el crecimiento se moderará a 3,8% en 2026, en un contexto de estabilización macroeconómica con elevados costos sociales.
La inflación regional continuaría desacelerándose hasta 4,0% en 2026, aunque el informe advierte que devolverla a los rangos objetivo sigue siendo un desafío en varias economías. En materia laboral, el mercado se ha mantenido relativamente estable, aunque persisten brechas en la recuperación de la participación laboral en algunos países.
Frente a este escenario, Naciones Unidas subraya que la política monetaria por sí sola no es suficiente para enfrentar las presiones actuales. El informe recomienda reforzar la coordinación entre políticas monetarias, fiscales e industriales, utilizar la política fiscal de manera estratégica y creíble, y ampliar la cooperación multilateral y la financiación para el desarrollo, especialmente para las economías más vulnerables al cambio climático y con mayores restricciones fiscales.
El WESP 2026 fue elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UN DESA), en colaboración con UNCTAD, las cinco comisiones regionales de la ONU —incluida la CEPAL— y ONU Turismo. El documento concluye que solo mediante una acción coordinada y un sistema comercial abierto y basado en reglas será posible sostener el crecimiento global y avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.