Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación

CEPAL / Junio 24, 2020

  

El  segundo Informe Especial elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) tiene el objetivo de informar sobre la evolución y los efectos de la pandemia del COVID-19 en América Latina y el Caribe es dimensionar sus efectos económicos en el corto y mediano plazo en la región.

Para el corto plazo, es decir en el curso de 2020, se presentan estimaciones de la dinámica de la producción y el empleo con base en la información disponible al 17 de abril de 2020, que abarca todas las subregiones de América Latina y el Caribe y muchas de sus economías. Asimismo, se detallan las principales medidas de política macroeconómicas para enfrentar los efectos de la pandemia anunciadas hasta esa fecha.

Dimensionar la caída de la actividad económica permite comenzar a determinar la magnitud del esfuerzo para un regreso a la normalidad. Pero ese regreso no será y no debe ser una vuelta a la situación existente antes de la pandemia. La visión de mediano plazo con la que concluye este informe ilustra los cambios estructurales en la organización de la actividad productiva que están en proceso y que se intensificarán. Esto además tendrá impactos, en ocasiones irreversibles, en la estructura laboral, el empleo y el bienestar.

De la conjunción de las estimaciones cuantitativas de corto plazo y las previsiones sobre los principales cambios cualitativos de mediano plazo surgirá lo que será una nueva normalidad.

Proyecciones de crecimiento de los países de América Latina
y el Caribe en 2020

Para las estimaciones de crecimiento, en primera instancia se estimó el efecto de la caída en el crecimiento global sobre las economías de la región. Para ello, se utilizó como aproximación el impacto de un menor crecimiento en los Estados Unidos y China. Las elasticidades se calcularon en base a información del FMI (2019).

En segunda instancia se estimó el impacto del choque de oferta interno de las medidas de cuarentena y aislamiento social que llevan a la paralización en distintos grados de los sectores de actividad económica, según la clasificación en tres grupos de sectores de acuerdo a la intensidad en que serían afectados por las medidas de contención.

Para la proyección, se supuso que la actividad productiva comenzó a verse afectada en la segunda quincena del mes de marzo. Los grados de afectación se determinaron de forma mensual para cada país a partir de los momentos de establecimiento de las cuarentenas y otras medidas. En la dinámica de las proyecciones, el supuesto —extremadamente incierto— es
que la evolución de la pandemia permitirá a las autoridades una flexibilización gradual de las medidas de contención sanitaria a partir del tercer trimestre del año y, con ella, la recuperación gradual de la producción.

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