El agro plantea mejorar logística, biotecnología e innovación para producir más

ECONOMY / Marzo 20, 2026

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El rendimiento promedio de la soya en Santa Cruz se encuentra entre 2,2 y 2,3 toneladas por hectárea, mientras que en países vecinos con acceso pleno a tecnología los rendimientos superan las 3,5 toneladas.

La soya se ha consolidado como uno de los pilares productivos de Bolivia. Durante los últimos diez años, el cultivo ha generado más de $us 12.000 millones en exportaciones, convirtiéndose en el principal generador de divisas del sector agrícola. Su impacto, sin embargo, trasciende el comercio exterior: el grano también sostiene la producción de alimentos clave como carne de pollo, res y cerdo, además de leche y huevos.

Ese papel estratégico volvió a quedar en evidencia durante la edición número 32 de Exposoya, realizada en el municipio cruceño de Cuatro Cañadas, a más de 100 kilómetros al noreste de la capital cruceña. El encuentro reunió a productores, empresas tecnológicas, investigadores y autoridades para analizar los desafíos productivos del sector y presentar innovaciones orientadas a mejorar el rendimiento agrícola.

Durante la inauguración, el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo, Abraham Nogales, destacó que el cultivo se ha convertido en un componente central para la estabilidad económica y alimentaria del país.

“La soya ocupa hoy un lugar estratégico en nuestra economía. En la última década ha generado más de $us 12.000 millones en exportaciones, constituyéndose en el principal cultivo generador de divisas para el país”, afirmó.

Cadena alimentaria

Asimismo explicó que el impacto productivo del cultivo se refleja también en el resto de la cadena agroalimentaria.

“La soya es el insumo fundamental que sostiene la producción de carne de pollo, res y cerdo, además de la producción de leche y huevos. Es una pieza clave en la seguridad alimentaria del país”, señaló.

No obstante, Nogales advirtió que el crecimiento del sector dependerá de la adopción de nuevas tecnologías y de políticas que permitan mejorar la productividad agrícola.

“Estudios técnicos demuestran que con acceso a biotecnología podríamos incrementar nuestros rendimientos hasta en un 30% sobre la misma superficie cultivada”, sostuvo.

En ese sentido, el dirigente reiteró la necesidad de avanzar en la aprobación de eventos de biotecnología utilizados por los principales países productores de la región.

“Debemos homologar y aprobar los eventos de biotecnología en soya, maíz y trigo que ya han sido autorizados en los países del Mercosur. Ese salto permitirá cerrar el rezago tecnológico acumulado durante más de 20 años”, afirmó.

En el acto central de la Exposoya, el Gobierno nacional, mediante el Ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero, se anunció la aprobación del uso del evento biotecnológico HB4 para soya que fue recibida con optimismo por productores, investigadores y autoridades.

Cabe destacar que no es el primer evento biotecnológico, pues la mayoria de la producción de soya en el país se realiza con la biotecnología RR, resistente al herbicida Glifosato, que hasta entonces fue el único aprobado hace más de dos décadas, según fuentes oficiales.

Innovación genética y nuevas variedades

Uno de los momentos más destacados del evento fue la presentación de cinco nuevas variedades de soya, desarrolladas para mejorar el rendimiento y la sostenibilidad del cultivo.

Entre ellas se encuentran Garza RG, una variedad de ciclo intermedio con alto potencial productivo, y Aurora, adaptable a diferentes tipos de suelo tanto en campañas de verano como de invierno. A estas se suman FCZ Atrevida RG y FCZ Tormenta RG, desarrolladas por Fundacruz, con características de alta adaptabilidad a distintas zonas productivas.

También se presentó la variedad Madreselva, desarrollada por la empresa Altei, que destaca por su tolerancia al estrés abiótico, su sanidad y su eficiencia en el uso de nutrientes.

Las nuevas variedades reflejan el trabajo de investigación genética que impulsa el sector privado con el objetivo de mejorar los rendimientos agrícolas y enfrentar los desafíos climáticos.

Durante la jornada también se oficializó un convenio interinstitucional entre la Anapo y la Asociación de Productores de Semillas, orientado a fortalecer el sistema de semillas en el país mediante cooperación técnica y transferencia de tecnología.

Asimismo, se informó sobre la firma de un acuerdo con el Tribunal Agroambiental, destinado a fortalecer la coordinación institucional en temas vinculados a la producción agrícola.

El agro cruceño, su peso económico y potencial productivo

El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, destacó el papel del modelo productivo cruceño en la generación de alimentos, empleo y exportaciones. “El modelo productivo cruceño, además de garantizar la seguridad alimentaria del país, genera empleo y divisas para las exportaciones”, afirmó durante su intervención.

Camacho recordó además la expansión que ha tenido el cultivo en las últimas décadas.“No es casualidad que en menos de 50 años Santa Cruz haya pasado de sembrar 35 hectáreas de soya a bordear hoy 2 millones de hectáreas”, señaló

Desde el sector empresarial, el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Klaus Frerking, enfatizó que el crecimiento del agro boliviano requiere acceso pleno a tecnologías agrícolas modernas. “La biotecnología ya no es un debate ideológico. Es una urgencia económica y productiva”, afirmó.

Frerking explicó que el rendimiento promedio de la soya en Santa Cruz se encuentra entre 2,2 y 2,3 toneladas por hectárea, mientras que en países vecinos con acceso pleno a tecnología los rendimientos superan las 3,5 toneladas.

También destacó la importancia de mantener políticas que permitan la libre exportación de granos, como una condición clave para la competitividad del sector. “Valoramos profundamente la decisión de mantener la libre exportación, porque garantiza la competitividad de los productores y fortalece la confianza de los mercados internacionales”, señaló.

Tecnología para mejorar la productividad

La feria también se consolidó como una vitrina de innovación tecnológica para el agro boliviano. Empresas proveedoras de maquinaria, insumos y soluciones agronómicas presentaron equipos y productos orientados a mejorar la eficiencia productiva, optimizar el manejo de cultivos y elevar los rendimientos en campo.

En ese marco, Unimaq, representante de la marca Stara en Bolivia, presentó la fumigadora Imperador 2000, una máquina diseñada para optimizar las aplicaciones agrícolas mediante mayor estabilidad y precisión. Según explicó Maicol Coronel, ejecutivo de ventas de la empresa, el equipo cuenta con barras centrales de 30 metros y tecnología que permite realizar aplicaciones más uniformes y eficientes en el cultivo. “Al tener mayor estabilidad en la barra, tenemos más precisión en la aplicación”, señaló.

El equipo también incorpora sistemas digitales de monitoreo y asistencia remota. Coronel destacó que la tecnología de telemetría permite almacenar en la nube toda la información del trabajo diario de la máquina, mientras que el sistema de conectividad facilita que técnicos especializados puedan diagnosticar o resolver problemas a distancia. “Un técnico desde Brasil puede acceder al sistema y ayudar a resolver configuraciones o calibraciones, lo que hace más rápido el servicio”, explicó.

Desde el ámbito del manejo agronómico, Bayer destacó la importancia del monitoreo temprano de plagas para proteger el rendimiento del cultivo. Henry Luis Vargas, técnico del departamento de generación de la compañía, señaló que muchos productores aún cometen errores al evaluar las infestaciones demasiado tarde, lo que favorece la proliferación de ácaros y otras plagas que afectan la productividad.

“El monitoreo es muy importante para tomar decisiones correctas. Muchos agricultores están evaluando el cultivo en etapas tardías, cuando el daño ya está avanzado”, afirmó. Vargas explicó que la revisión debe comenzar en el tercio inferior de la planta, donde normalmente se detecta primero la presencia de ácaros, y recomendó realizar aplicaciones preventivas con productos específicos para evitar infestaciones severas.

En materia de nutrición vegetal, la empresa Cropfertil presentó un portafolio de fertilizantes enriquecidos con aminoácidos, diseñados para mejorar el desarrollo fisiológico de los cultivos y fortalecer su capacidad de respuesta ante condiciones de estrés. Miguel Ángel Arancibia, gerente comercial de la compañía, explicó que estos productos buscan complementar la nutrición tradicional de las plantas mediante compuestos que estimulan procesos metabólicos.

“Los fertilizantes que estamos presentando incorporan aminoácidos que aportan energía y favorecen una mejor metabolización en la planta, lo que se traduce en mayor desarrollo, fotosíntesis y llenado de grano”, indicó. El portafolio está orientado principalmente a cultivos extensivos como soya, maíz, trigo, girasol y sorgo, aunque también puede aplicarse en frutales y hortalizas.

Por su parte, Nibol, representante de John Deere en Bolivia, expuso equipos agrícolas con sistemas avanzados de automatización y agricultura de precisión. Óscar Patiño, gerente comercial de la empresa, señaló que la marca mantiene desde hace más de cinco años el liderazgo en ventas de tractores en el país, impulsada por la creciente demanda de maquinaria con mayor tecnología por parte de los productores.

Entre los equipos exhibidos destacó un tractor de 230 caballos de fuerza equipado con sistemas de piloto automático y monitoreo remoto a través de la plataforma JDLink. “El agricultor puede conocer en tiempo real el consumo, la velocidad de trabajo o la distribución de semilla, además de recibir alertas cuando la máquina necesita mantenimiento”, explicó Patiño.

El ejecutivo añadió que la automatización ya está presente en distintas etapas del proceso productivo, desde la siembra hasta la cosecha. “El operador establece algunos parámetros y la máquina ajusta automáticamente su funcionamiento para optimizar el rendimiento del cultivo y el consumo de combustible”, indicó, señalando que estas tecnologías ya operan en Bolivia desde hace varios años.