Mentisan festeja 80 años con 300 mil latitas de colección

Página Siete / Abril 23, 2018

  

Fuente: Página Siete

Toda mi vida he usado Mentisan, mis abuelos lo hacían.  Quién hubiera creído que terminaría trabajando aquí”, dice  orgulloso Rolando Aparicio, quien a sus 63 años se encarga de resguardar el ingreso al Laboratorio Inti, la empresa que fabrica el famoso ungüento.

Junto a  Aparicio,  el tiempo se acorta al hablar de Mentisan, producto que este año cumple 80 años, que representa  una  infinidad de historias que contar y muchas que recién empiezan.

Para difundir y rescatar la historia de Mentisan, Laboratorio Inti pondrá en circulación 300 mil unidades de latitas de colección. Se trata de réplicas del primer envase del ungüento.

De esta empresa que se divide en cinco plantas entre sólidos, líquidos, soluciones parenterales de gran y pequeño volumen, Aparicio conoce cada detalle de la planta de Mentisan. “Mi abuelita lo usaba porque está hecho de ingredientes naturales”, recuerda hoy sobre el ungüento, que se creó en 1938, cuando la empresa recibía el nombre de Droguería Hamburgo.

Desde ese entonces el producto ingresó poco a poco a las familias bolivianas. En ese tiempo, la fórmula era distribuida a partir de un pequeño tanque de bronce que almacenaba 20 kilos del ungüento líquido. Este se repartía de manera manual en pequeños envases de metal.

Hoy ese proceso se realiza en un enorme recipiente de acero inoxidable 316 L, que tiene una capacidad de 1.000 kilos del producto. Cada día el tanque llena latitas metálicas de 15 y 25 gramos, además de los envases plásticos de 20, 40 y 60 gramos.

Para el gerente general de Inti, Christian Schilling, el éxito del producto se logró “a través de la constancia y la calidad”. Aunque aparentemente es sólo una pomada, la efectividad del producto fue la costumbre de las familias de transmitir su uso de generación en generación.

El Mentisan es milagroso”, comenta una de las personas que visita la planta de El Alto, donde se realiza el producto desde el año 1981. Esta idea se logró gracias a la combinación de ingredientes como eucalipto, pino, mentol, salvia, vaselina y alcanfor, entre otros.

Para Gonzalo Muñoz, gerente técnico de la empresa, el olor es sin duda la característica más importante de este ungüento. Además, el aroma de este producto tiene la magia de ayudar a evocar recuerdos. “Nos embadurnaban con Mentisan”, dice.

Ponían periódicos junto a tinta oscura, porque supuestamente tenía mejor efecto”, cuenta. Algunos la comen para el resfriado, otros la usan para aliviar los dolores musculares, reumáticos, picaduras de mosquitos, labios rajados, quemaduras y otro tipo de heridas.

Es por esa razón que “si ustedes visitan la casa del abuelo o la abuela, ahí encuentran Mentisan”, asegura.

Entre las anécdotas que recuerda Muñoz  se puede mencionar al escalador Bernardo Guarachi, quien trepó las montañas más altas del mundo y declaró que para sobrevivir a las cumbres más peligrosas tiene dos secretos: una Biblia y su Mentisan.

Christian Schilling acota que la calidad y la fama del producto es tal que a los ungüentos que se comercializan en los mercados les dan el nombre de Mentisan chino. Es que el producto se exporta a Estados Unidos, Alemania y Macao.

En la actualidad, Mentisan cuenta con su propia área. Ahí cada día se limpia y cambia el tipo de envasado del producto.

En países como Argentina, Perú, Brasil, Chile y España también se consume el producto.

Nos llegan cartas de distintos países, son personas que vinieron a Bolivia para hacer turismo, se llevaron el producto y vieron el efecto, pero se les acabó y requieren un pequeño lote”, comenta Muñoz.

El envase más buscado

Mentisanol fue el primer nombre que recibió la fórmula que llegó a generaciones de familias bolivianas. Una pequeña botella de vidrio, asegurada con un corcho, era el envase de la primera muestra del ungüento que venía en estado líquido.

Gonzalo Muñoz, gerente técnico de la empresa, quien además trabaja por más de 40 años en Inti,  conserva como tesoros una diversidad de envases de Mentisan. Uno de ellos es el Mentisanol.

Muñoz asegura que una de las “joyas” ausentes en su colección es un envase de metal, que se parece mucho a los recipientes tradicionales del ungüento. Pero, esta lata no tiene el característico rostro del “Dios sol” en la tapa, en su lugar se encuentra otra figura. “Es un puerta de Hamburgo”, comenta. Además la imagen destaca las palabras: Droguería Hamburgo, en  vez de Droguerías Inti, que fue su posterior nombre. Este último hace alusión directa a la unión de dos palabras “Menta que sana”, Mentisan.

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