
El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) presentó un informe exportaciones de productos bolivianos, el dulce de leche se posiciona como un producto de venta al exterior con fuerte crecimiento en 2025.
Este producto lácteo, también conocido como manjar blanco, es uno de los de mayor proyección en los mercados internacionales, gracias a su creciente demanda y al impulso de la producción con valor agregado.
Durante el año 2025, Bolivia exportó más de 46 toneladas de este producto por un valor superior a 91 mil dólares, registrando un incremento significativo respecto a 2024, cuando su valor era considerablemente menor. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este comportamiento refleja un crecimiento de hasta 20 veces en el valor exportado en un solo año, lo que evidencia el dinamismo de este rubro dentro de la oferta exportable nacional.
El desempeño positivo del dulce de leche boliviano responde tanto a la mejora en los procesos de producción como a la apertura de nuevos mercados que valoran productos alimenticios con identidad cultural, calidad y diferenciación. En este contexto, Chile se consolidó como el principal mercado de destino, seguido por Perú y Paraguay, países donde el producto ha encontrado nichos de consumo en el sector alimentario y gastronómico.
La oferta exportable del dulce de leche proviene principalmente de los departamentos de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, regiones que concentran una parte importante de la producción nacional. Estos centros productivos han apostado por fortalecer la calidad, la inocuidad y la presentación del producto, con el objetivo de cumplir con los estándares exigidos por los mercados internacionales.
El crecimiento del sector también está vinculado al esfuerzo de productores y pequeñas industrias que buscan posicionar productos tradicionales bolivianos en el exterior, incorporando valor agregado y estrategias de comercialización más competitivas.
Más allá de su presencia en la mesa de los hogares bolivianos, el dulce de leche se abre paso como un embajador de la gastronomía nacional. Su expansión internacional no solo representa una oportunidad económica, sino también una forma de proyectar la tradición y la cultura culinaria del país hacia nuevos mercados.
En este sentido, el crecimiento de las exportaciones refleja el interés global por productos con identidad, sabor auténtico y procesos de elaboración ligados a la tradición. Bolivia busca así consolidar su presencia en el comercio internacional de alimentos, promoviendo productos que combinan historia, calidad y potencial económico.