De Bolivia a la región: la evolución estratégica de Quantum Motors

Bolivia Emprende / Enero 26, 2026

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Hoy Quantum ya no es “una apuesta”, es una marca con operación real, y plenamente consolidado en el país y referente de electromovilidad

La expansión internacional de Quantum ha priorizado mercados con alta demanda urbana. La marca ya tiene presencia en El Salvador, Paraguay, Perú y México.

Desde su fundación en 2019, Quantum Motors nació con una convicción clara: la electromovilidad no debía ser un lujo, sino una solución masiva y accesible para Bolivia y la región. Así lo explica su CEO, José Carlos Márquez, quien recuerda que el primer gran desafío no fue técnico, sino cultural. En un mercado acostumbrado al motor a combustión, el reto inicial fue demostrar que un vehículo eléctrico podía responder a las exigencias reales del día a día.

Los hitos

El primer gran hito fue, precisamente, poner los autos en la calle. Que se usen, que circulen, que la gente los vea, los pruebe y los recomiende. Esa validación social fue clave para romper mitos sobre autonomía, baterías y confiabilidad. Sin embargo, hay un momento que Márquez identifica como definitorio para la identidad de la empresa: la pandemia. En uno de los contextos más complejos que vivió el país, Quantum decidió actuar y, junto a estudiantes y docentes de la Universidad Católica de La Paz, fabricó 300 respiradores artificiales denominados “Mambú”. Aunque no era parte de su negocio central, el proyecto reflejó valores que hoy definen a la marca: innovación, velocidad de ejecución y resiliencia.

Superada esa etapa, la empresa avanzó en hitos más estructurales: consolidación de tiendas, repuestos, técnicos especializados y un sistema de postventa funcional. Paralelamente, amplió su portafolio de productos y dio un salto cualitativo con modelos más completos, como el Quantum Nexus. A ello se sumó la expansión regional, un proceso que posicionó a la marca más allá del mercado boliviano. “Hoy Quantum ya no es una apuesta, es una marca con operación real y consolidada”, afirma su CEO.

Los ejecutivos de Quantum con Fernando López, ministro de Medioambiente y Recursos Naturales de El Salvador

Innovación adapata a la realidad

En términos tecnológicos, Quantum ha optado por una innovación práctica y adaptada a la realidad latinoamericana. La elección de baterías LiFePO4, más seguras y durables, responde a la necesidad de ofrecer tranquilidad al usuario. A esto se suman tableros digitales, conectividad, mejoras de software y, sobre todo, un sistema de postventa que responde. Para Márquez, en un mercado joven, el verdadero diferencial no es solo el vehículo, sino el respaldo detrás de él.

La demanda por vehículos eléctricos en Bolivia ha evolucionado de forma acelerada. Lo que antes era curiosidad, hoy se ha convertido en una necesidad. El menor costo por kilómetro, el reducido mantenimiento y el contexto nacional marcado por la escasez de combustibles y dólares han empujado a los consumidores a buscar alternativas más eficientes. A ello se suma un factor decisivo: la confianza social. Cuando las personas ven flotas, familias y empresas utilizando vehículos eléctricos, el mercado se acelera.

Expansión internacional

La expansión internacional de Quantum ha priorizado mercados con alta demanda urbana y costos operativos elevados para los vehículos tradicionales. Actualmente, la marca tiene presencia en El Salvador, Paraguay, Perú y México, creciendo bajo una lógica clara: no expandirse por volumen, sino donde sea posible garantizar una experiencia consistente de venta y postventa.

De cara al futuro, la visión de Quantum para los próximos cinco años es ambiciosa. El objetivo es construir un ecosistema regional de movilidad eléctrica, con foco en vehículos de trabajo como furgones, minibuses y camiones livianos, donde el ahorro por kilómetro impacta directamente en la economía real. A esto se suma la expansión regional con operaciones sólidas, el desarrollo del modelo “Smart Drive” bajo un esquema rent-to-own, la tokenización de flotas respaldadas por activos reales y la integración gradual de capacidades industriales, incluyendo baterías y componentes.

Para Márquez, la tesis es clara: la región enfrenta energía más cara, combustibles inciertos y una necesidad urgente de reducir costos. En ese escenario, la movilidad eléctrica no solo vende vehículos, sino que crea activos productivos escalables, y Bolivia, por su contexto particular, es uno de los mercados donde esta transformación se siente con mayor fuerza.