
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advierte que la elevada informalidad laboral constituye una restricción estructural que limita la capacidad de América Latina y el Caribe para transformar el crecimiento económico en mayor productividad, inversión y empleo de calidad.
El planteamiento forma parte del Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, que analiza las perspectivas económicas de la región y dedica un capítulo específico a la relación entre crecimiento, productividad e informalidad.
La economía regional creció 2,4% en 2025 y la CEPAL proyecta una expansión de 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. Aunque la inflación continúa relativamente contenida y el empleo mantiene una evolución positiva, estas tasas siguen siendo insuficientes para aumentar de manera sostenida el ingreso por habitante y cerrar las brechas de desarrollo.
Según el organismo, la región enfrenta una “trampa de baja capacidad para crecer”, asociada principalmente a bajos niveles de inversión, escaso crecimiento de la productividad y dificultades para generar empleo formal.

Actualmente, cerca de la mitad de los trabajadores de la región se encuentra en la informalidad. Los mayores avances en formalización se registraron entre 2000 y 2013, período caracterizado por mayor crecimiento, inversión y productividad. Sin embargo, este proceso perdió dinamismo desde 2014.
El estudio muestra que el crecimiento económico genera aumentos de productividad tanto en el sector formal como en el informal, pero los efectos son más rápidos, intensos y duraderos en el sector formal.
América Latina (10 países): tasa de informalidad medida por la participación de trabajadores por cuenta propia en el empleo total, 1993-2025 (En porcentajes)

Las empresas y trabajadores informales enfrentan mayores dificultades para acceder a financiamiento, incorporar tecnología, ampliar su escala e integrarse a cadenas productivas de mayor valor.
En 2025, el empleo regional aumentó alrededor de 1,6%, equivalente a unos 4,3 millones de nuevos puestos de trabajo. La tasa de desocupación descendió a 5,3% y la informalidad continuó reduciéndose, aunque todavía representa cerca del 50% de los ocupados.
La CEPAL advierte que la creación de empleo está perdiendo dinamismo y que sostener mejoras en los salarios y la formalización dependerá cada vez más de la inversión y la productividad.
Para Bolivia, la CEPAL proyecta un crecimiento de 0,5% en 2026, después de una contracción de -1,6% en 2025, y estima una expansión de 0,8% en 2027.
Para superar esta situación, el organismo plantea avanzar hacia una formalización productiva que vaya más allá de las reformas regulatorias y fortalezca las capacidades de personas y empresas.
Entre sus principales propuestas están:
La CEPAL concluye que la estabilidad macroeconómica es necesaria, pero no suficiente. Para elevar el crecimiento de manera sostenida, la región debe combinarla con políticas de desarrollo productivo, innovación, transformación digital y formalización, capaces de impulsar la inversión, la productividad y el empleo de calidad.