La CAF tiene mil millones de dólares para desembolsar a Bolivia

Página Siete / Marzo 12, 2020

  
Fuente imagen: Página Siete

La CAF es el banco de desarrollo de América Latina, de la que Bolivia es socia desde su creación. Su representante en el país desde 2017 es la venezolana Gladis Genua. En entrevista con Inversión de Página Siete destacó el fomento y la dinamización de las entidades microfinancieras porque mejoran la inclusión financiera, de manera particular a las mujeres.

¿Cuál es la mirada que tiene la CAF acerca de la región?

La CAF creció mucho en los pasados 20 años porque cuando tomó la decisión de abrirse a otros países y dejar de ser sólo el brazo financiero andino, de cinco países accionistas pasó a tener 19 países accionistas y ser -como lo llamamos ahora- el Banco de Desarrollo de América Latina. Eso dio a la CAF una proyección de alcance regional, más latinoamericano, incluso con dos socios extraregionales que son España y Portugal; y además le dio un potencial de financiamiento mucho mayor: creció su patrimonio cerca de 10 veces, su cartera en 15 veces. Es una institución que creció mucho y que hoy en día dejó de ser una institución subregional para ser regional.

¿Cómo ve a Bolivia?

Es muy importante para la CAF, es uno de sus socios fundadores. Forma parte de este núcleo andino; son los países que más peso tienen en su directorio y patrimonio, y nuestra cartera de Bolivia es muy relevante. Hemos financiado proyectos de inversión en un 99% de nuestra cartera. Más que ser créditos concesionales de apoyo presupuestario, son créditos para proyectos de inversión, para infraestructura tanto económica como social. Llamamos económica aquella que atiende a la productividad del país como las carreteras, la transmisión eléctrica o los sistemas de riego. La social aquella que atiende necesidades básicas de la población como agua, saneamiento, nutrición y otros. Tenemos una cartera que ronda los 2.500 millones de dólares en Bolivia y más del 90% son proyectos de inversión que llegan de manera directa a la población. Son proyectos que a nosotros nos enorgullecen porque atienden al ciudadano.

¿La cartera viene de la gestión de Evo Morales o es anterior?

La suma es desde que la CAF está acá, desde 1970, y a partir de ahí se habla de operaciones anuales y créditos que se van pagando. Es de toda la gestión de la CAF en Bolivia y con todos los gobiernos que han pasado.

Sólo en el gobierno del MAS, ¿a cuánto subió?

Creo que fue uno de los créditos que más aprobamos en temas de inversión porque la inversión pública subió mucho. Fue una estrategia del Gobierno en que hacía inversión en infraestructura con variedad de fuentes de financiamiento como el Tesoro (TGE), créditos bilaterales, multilaterales y ahí hemos aportado con el financiamiento externo para Bolivia con un 23 a 24% de ese financiamiento. Sí, hubo un crecimiento importante en ese periodo porque la inversión pública retomó un nivel fuerte en relación con el PIB.

¿Qué hace la CAF cuando los ingresos de un país bajan?

Sí, el año pasado y éste hubo un ritmo de crecimiento menor; se siguió haciendo inversión pero a un ritmo más lento que responde a la reducción de los ingresos fiscales por la reducción del precio del gas, el petróleo y también porque ya se hizo mucha inversión. Por ejemplo, si uno quiere evaluar la inversión en redes viales, la red vial fundamental está casi construida y nosotros hemos financiado casi el 70% de toda la red vial pavimentada de Bolivia. Entonces quedan proyectos por hacer pero ya son montos menores si se lo compara con el principio. En temas de agua logramos una cobertura del 90% en todo el país, en los 330 municipios. Lo que está quedando es un porcentaje más pequeño por cubrir. Hay brechas y eso no se puede negar en infraestructura vinculada al saneamiento y el tratamiento de las aguas residuales. Falta infraestructura vinculada a la logística para que los productos se puedan mover, pero se fue reduciendo la brecha.

¿El anterior y este Gobierno cumplen oportunamente?

Nunca hemos tenido (demoras). Con ningún gobierno hemos tenido retrasos en los pagos; no sólo en el pago de los préstamos sino la CAF hizo dos momentos de capital en 2010 y 2011 y Bolivia formó parte de esa incorporación de suscripción de más acciones y vino pagando sus cuotas de capital de forma muy oportuna. Incluso hace pagos anticipados y pone un toque importante a Bolivia.

¿A cuánto alcanza el interés respecto a otras entidades?

Depende, el interés que cobramos a los socios o clientes…

¿Bolivia es socia o cliente?

Los dos, es accionista, es decir, que es parte como dueño de la CAF, y también es cliente porque nos pide préstamos. Entonces, la tasa que le cobramos depende de la tasa con la que CAF consigue recursos en el mercado. Tenemos el capital accionario con el que tenemos un capital que usamos para prestar; pero también hacemos emisiones en los mercados internacionales y captamos recursos de otras regiones como Asia, EEUU, Europa para tener recursos y prestar a los países accionistas de CAF. La verdad es que desde que la CAF comenzó a salir a los mercados, la tasa comenzó a caer porque mejoramos nuestro rating (clasificación) de riesgo, y subió su calificación porque tiene un riesgo manejable, cartera incobrable muy baja y conseguimos captar (recursos) cada vez a menor costo y pudimos prestar a menor costo. Nosotros, por lo general, cobramos una tasa Libor que es de referencia internacional más un spread que lo hacemos cada vez más pequeño.

¿El Gobierno de transición ha solicitado algún crédito?

Hacemos una planificación a cinco años, cada vez que empieza un gobierno, y después revisamos año a año un plan operativo y vamos haciendo un plan de año por año de lo que podríamos ir aprobando. Eso lo negociamos con el Gobierno y los entes ejecutores. Entonces ya tenemos un plan trabajado para 2020 pero estaba sujeto al cambio de Gobierno. No estamos presentes en todos los sectores de inversión sino en aquellos en los que tenemos una buena experiencia. Como estamos en esta transición de ver cómo ayudamos a este Gobierno para dejar algunas cosas listas para que el Gobierno electo tome ciertas decisiones para los siguientes cinco años.

¿Cuánto queda por devolver de los 2.500 millones de dólares?

Tenemos una cartera que no se desembolsó porque cada crédito tiene un plazo de desembolso y un plazo de repago. Por ahora tenemos una cartera que está por debajo de los 1.000 millones de dólares que son créditos que se están desembolsando y debemos seguir ejecutando hasta su conclusión. Cuando pasamos el periodo de gracia, es decir, cuando se termina la carretera, el Gobierno comienza a repagar el préstamo. Entonces son varios créditos y tenemos en la cartera vigente 28 programas de los cuales algunos tienen hasta 300 proyectos. Por ejemplo, los hospitales y proyectos de agua son pequeños y se arman por carteras y municipios y cada uno tiene sus plazos. Vamos haciendo la ejecución por cada programa, por cada proyecto y vamos desembolsando dependiendo del avance de las obras. Entonces hay 1.000 millones de dólares por desembolsar y seguir ejecutando mientras se van aprobando los nuevos.

¿Cuál es la nueva asignación?

Uno de los componentes de la cartera en Bolivia es la que está dirigida al sector privado que ya no es la que negociamos y aprobamos junto con el Gobierno que para nosotros se llaman soberanos porque tienen la garantía de un Estado. En ese caso pueden ser empresas privadas, cooperativas que funcionen bajo el derecho privado, incluso empresas públicas que funcionan bajo el derecho privado como una vez le prestamos a ENDE Guaracachi y pueden ser bancos o entidades que nosotros los llamamos instituciones financieras de desarrollo que otorgan microcréditos.

¿Cómo se llega al cliente?

La reorientación que hemos hecho a partir de 2019 para el sector privado no sólo en Bolivia y toda la región es que a través de esa cartera se produzca un impacto y que le está llegando a la población. Como nosotros no somos una banca comercial de primer piso, que atendemos al público, no podemos llegar a estos microproductores, lo que hacemos es dar los recursos a estas IFD (Instituciones Financieras de Desarrollo) y ellas atienden las necesidades de crédito de sus clientes. Lo que hicimos en 2019 es llamar a estas IFD y en Bolivia hicimos un piloto con seis de ellas y les pedimos datos del lugar al que están dirigiendo los recursos de la CAF. Por ello pudimos evaluar que sí tenemos un impacto en la población, más del 70% de los microcréditos que se generaron el año pasado fue a productoras mujeres. Con ello estamos contribuyendo al objetivo de desarrollo sostenible de equidad de género; un 54% fue a productores rurales tratando de minimizar la desigualdad entre el desarrollo urbano y rural, y llegamos a los productores pequeños que necesitan un apalancamiento para ampliar su negocio, mejorar su producto, para tener un mejor mercado o capital de trabajo. Eso nos da el insumo para decir que a través de las IFD y del sector privado estamos generando un impacto en la población, una mejora en la productividad del país, la formalidad, porque los que acceden a los créditos son productores formales.

¿A cuánto llega este monto?

El año pasado aprobamos alrededor de 41,5 millones de dólares en líneas de créditos a las IFD y desembolsamos una cifra récord para Bolivia de 32,9 millones de dólares. Es decir que la tasa de uso de la línea de crédito fue muy importante y efectiva.

¿Quiénes hacen la intermediación del dinero?

Por ejemplo, la CAF le da una línea de crédito a Diaconía y esta institución, con esos recursos, obtiene recursos que ofrece créditos a sus clientes que generalmente son muy pequeños y que no son atendidos por la banca comercial, ya que tiene una forma de trabajo distinta por ser una banca múltiple. Incluso hicimos un experimento con Diaconía y le prestamos dinero; un porcentaje debía ir a conexiones de redes de saneamiento para que los hogares tengan mayor salubridad.

¿Con cuántas entidades hacen esta intermediación?

Tenemos seis IFD con las que hicimos el piloto para obtener los datos; pero tenemos unas 10 IFD con las que tenemos financiamiento. El año pasado se canalizaron 32,9 millones de dólares a los pequeños clientes.

¿Quiénes accedieron a los créditos?

El caso de Bolivia es especialmente destacable. El ritmo de desembolsos en el país llegó a los 13 millones de dólares en 2017, a cerca de 11 millones en 2018, y en 2019 se alcanzó la cifra récord de 32,9 millones, es decir que los desembolsos se triplicaron comparados con 2018. El país recibió 13.324 microcréditos, 9.666 de los cuales (el 73%) fueron para mujeres, y 5.862 (el 42%) fueron otorgados en zonas rurales.

¿Qué pasa con los créditos para el sector productivo y la vivienda de interés social?

Tratamos de no competir con la banca y cubrir sectores que no están atendidos. Si bien la Ley de Servicios Financieros condicionó a la banca a dar prioridad a los créditos productivos y para la vivienda, no se descuidó a las IFD a algunas que tienen sentido productivo. Entonces, siguieron canalizando recursos hacia ella. El tema es que se volvió complicado a algunas IFD ceder a las condiciones que la banca proponía. Son tasas reguladas, con condiciones de garantía y para la banca -el objetivo de cumplir una meta- la incentivaba a buscar proyectos relativamente grandes. Ahí entramos como una institución de desarrollo para cerrar esas brechas que se puedan ir creando en el mercado.

Hoja de vida

Formación. Es economista y tiene una maestría en políticas públicas y estudios en finanzas internacionales
Trayectoria. Directora de la Secretaría General de la Comunidad Andina, representante de la CAF en Uruguay, ahora en Bolivia.

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