
El documento advierte que Bolivia continúa atrapada en una fuerte dependencia de los recursos naturales, especialmente de los hidrocarburos y la minería, lo que limita la diversificación productiva y expone a la economía a la volatilidad de los precios internacionales.
Según el estudio, el auge de los hidrocarburos entre 2003 y 2014 impulsó el crecimiento económico y permitió importantes avances en reducción de pobreza y desigualdad. Sin embargo, este crecimiento se apoyó en una estructura poco diversificada y con escasos incentivos para el desarrollo del sector privado y la innovación productiva.
El informe identifica cinco retos fundamentales que el país debe enfrentar para evitar una crisis recesiva y avanzar hacia un desarrollo sostenible:
Rob Vos explicó que la denominada “enfermedad holandesa” provocó que durante los años de bonanza de materias primas se priorizara el gasto público y el crecimiento de sectores no transables como construcción y servicios, mientras se debilitaban actividades como la industria y parte de la agricultura.
“El crecimiento impulsado por los commodities no logró consolidar una transformación productiva sostenible. Ahora Bolivia necesita impulsar inversiones y reformas de largo plazo para diversificar su economía”, señala el documento.
El informe alerta que, tras el fin del superciclo de materias primas, Bolivia priorizó sostener el crecimiento de corto plazo en lugar de realizar ajustes macroeconómicos estructurales, lo que incrementó los desequilibrios fiscales y externos.
Además, la caída en la producción de hidrocarburos y la ausencia de incentivos suficientes para nuevas exploraciones redujeron el potencial de crecimiento del país.
En paralelo, la informalidad continúa siendo uno de los mayores desafíos. El estudio señala que gran parte del empleo se concentra en sectores de baja productividad y bajos ingresos, limitando la capacidad de generar crecimiento inclusivo y sostenible.

Descomposición sectorial del crecimiento económico en Bolivia,
1989-2024 (tasas anuales de crecimiento del PIB). Fuente: Elaboración propia con base en datos del INE
El documento destaca que Bolivia todavía tiene oportunidades importantes para construir una nueva etapa de desarrollo económico basada en:
El informe plantea que el sector agrícola puede convertirse en uno de los principales motores de crecimiento si se fortalece la infraestructura rural, el acceso a crédito, la innovación tecnológica y las cadenas de valor agroindustriales.
Asimismo, recomienda acelerar la transición energética mediante inversiones en energía solar, eólica e hidroeléctrica, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y posicionando al país como potencial exportador de energía limpia.
Entre las principales propuestas planteadas por CAF y Rob Vos destacan:
El estudio concluye que Bolivia necesita avanzar simultáneamente en estabilidad macroeconómica, inclusión social, sostenibilidad ambiental y competitividad productiva para construir un crecimiento más resiliente y sostenible.
Asimismo, subraya que el respaldo de la banca multilateral y la articulación entre Estado, sector privado y sociedad civil serán claves para impulsar reformas integrales de largo plazo.