La agroindustria se ha convertido en el ‘oxígeno económico’ en el Valle Central de Tarija después de la disminución de los ingresos provenientes por hidrocarburos en los últimos años, debido a la baja producción de gas natural y la pérdida del mercado de Argentina.
Este sector se perfila con un futuro prometedor para ésta región del sur del país, porque mueve aproximadamente más de $us 138 millones al año (unos Bs 950 millones).
Potencial agroindustrial
La potencialidad agroindustrial atrae a inversionistas de Argentina, Chile y Paraguay que buscan establecerse para fortalecer la vitivinicultura y agricultura de alto valor agregado.
A ellos se suma el empresario malasio Datuk Lim Siow Jin, fundador de la empresa DXN, que compró viñedos en la comunidad de Santa Ana para la producción de vinos e infusiones.
La gerente general de la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT), Patricia Vargas, afirmó que la agroindustria, en particular la cadena vitivinícola, tiene mucha importancia en la estructura económica tarijeña, consolidándose como una actividad de alto valor agregado y con importantes efectos multiplicadores al enoturismo.
Asimismo, Vargas confirmó el creciente interés de inversionistas de Argentina, Chile y Paraguay en el Valle Central tarijeño por el potencial para los productos de alto valor agregado.
El economista y expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, Víctor Hugo Figueroa, aseveró que ante la baja sostenida de ingresos por hidrocarburos, el sector agroindustrial está generando movimiento económico, con inversiones y empleos.
“Cada año la vitivinicultura en el Valle Central de Tarija mueve diferentes ámbitos de la actividad productiva, como la producción de uvas en diferentes variedades y su transformación en vinos y singani”, apuntó.

Industria vitivinícola se abre espacio en mercados externos.
Potencial agrícola
El exdiplomático Pablo Canedo coincidió que Tarija debe ser el departamento con mayor potencial agrícola del país debido a que tiene tres pisos ecológicos: Valle Central, Chaco y zona altiplánica.
Mencionó que a estas cuencas se agregan 80 hectómetros cúbicos de agua provenientes del lago San Jacinto y otras represas para la producción vitícola y hortofrutícola.
En el Chaco, indicó que existe otro potencial ganadero y del cultivo de granos que contribuyen a la vocación productiva.
“Tarija tiene una calidad y posición geográfica muy competitiva porque está cerca de Paraguay y del norte de Argentina para complementar los mercados de consumo. Entonces hay un gran futuro y uno de esos elementos está vinculado con la atracción que genera la cadena de uvas, vinos y singani porque la gente de la empresa DXN compró 9,5 hectáreas de vid”, enfatizó Canedo.
Vitivinicultura y el turismo
El expresidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Tarija (Caincotar), Gerardo Aparicio, declaró que la vitivinicultura y el turismo son los sectores que dinamizan la economía, en comparación con otros rubros que se estancaron por la reducción de ingresos de la renta petrolera, entre regalías e IDH.
Aparicio es optimista respecto a que la economía regional basará su crecimiento en ambos sectores en un futuro inmediato.
“Será parte del corredor bioceánico entre el Pacífico y el Atlántico, está cercano a los puertos de Chile y es ideal para el comercio exterior tanto de insumos y materias primas como de productos terminados”, puntualizó Jordán.



