
La Paz, septiembre de 2026.– El Banco Central de Bolivia (BCB) presentó el Reporte de Inflación y Política Monetaria (RIPoM), correspondiente al segundo trimestre de 2026, documento que analiza la evolución de la economía boliviana, el comportamiento de los precios y las medidas adoptadas por la autoridad monetaria y cambiaria durante el primer semestre del año.
El reporte señala que, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, conflictos geopolíticos, volatilidad de los precios del petróleo y un escenario interno de menor actividad económica, la inflación mostró una desaceleración respecto a los elevados niveles registrados en 2024 y 2025. Los choques de oferta sobre los precios de los alimentos durante mayo y junio no lograron revertir esta tendencia, debido, según el BCB, a la orientación contractiva de la política monetaria, que permitió contener los efectos de segunda vuelta sobre el resto de la canasta.
Uno de los principales cambios registrados durante el semestre fue la adopción, desde el 26 de junio de 2026, de un régimen de tipo de cambio flexible, acompañado por un Nuevo Marco de Política Monetaria en el que la Base Monetaria pasó a constituirse en el ancla nominal de la economía.
El proceso fue precedido por una gradual unificación cambiaria. De acuerdo con el informe, durante el segundo trimestre se observó una mayor convergencia entre el tipo de cambio paralelo y el Valor Referencial de la Divisa (VRD), consolidándose este último como referencia efectiva de las transacciones. El proceso culminó con la formalización del régimen cambiario flexible el 26 de junio.

Este cambio implica una nueva etapa en la conducción de la política monetaria, en la que el comportamiento de la Base Monetaria adquiere un papel central para orientar las condiciones monetarias y contribuir a la estabilidad de precios.
Durante el primer semestre, el BCB mantuvo una orientación contractiva de la política monetaria, con el objetivo de corregir los desequilibrios monetarios acumulados y absorber el excedente de liquidez del sistema financiero.
Entre las principales medidas aplicadas estuvieron la intensificación de las Operaciones de Mercado Abierto (OMA), el endurecimiento de las condiciones para operaciones de reporto y ventanillas de liquidez, el incremento del encaje legal y el fortalecimiento progresivo del régimen de posición de cambios de las entidades de intermediación financiera.
Como resultado, la Base Monetaria registró una contracción relevante durante el semestre, mientras que el sector público mantuvo importantes depósitos en el BCB. El informe destaca además que, durante lo que va de 2026, el BCB no otorgó nuevos préstamos al Sector Público No Financiero que expandieran la Base Monetaria.
El reporte también advierte sobre el debilitamiento de la actividad económica. El desempeño nacional estuvo afectado por una trayectoria de deterioro acumulada en los últimos años y por los bloqueos de carreteras registrados entre mayo y junio, que paralizaron parte del eje troncal del país.
En este escenario, el BCB estima que el Producto Interno Bruto (PIB) podría registrar una contracción de 3,6% en 2026. Entre los factores identificados se encuentran la contracción de la construcción, el aumento de los costos de insumos importados, factores climáticos y el deterioro de los ingresos reales de los hogares.

El debilitamiento de la actividad también se trasladó al mercado laboral, con un incremento de la subocupación, deterioro del ingreso laboral real, mayor informalidad y un aumento de la pobreza monetaria.

Aunque la inflación mostró una trayectoria descendente durante el semestre, el BCB considera que el balance de riesgos continúa sesgado al alza.

Entre los principales factores externos identifica las variaciones de las paridades cambiarias, las tasas activas y los costos de fletes internacionales. En el ámbito interno, señala riesgos asociados a ajustes incompletos, la adaptación de las expectativas, el abastecimiento de productos y las condiciones climáticas.
Asimismo, la evolución de los precios internacionales de materias primas continuará siendo relevante para la economía boliviana. Para el tercer trimestre, el BCB prevé una recuperación gradual de los términos de intercambio, apoyada principalmente por perspectivas favorables para el oro y la plata, aunque advierte que las tensiones geopolíticas podrían generar episodios de volatilidad en los precios energéticos.
Ante este escenario, el BCB señala que profundizará la orientación contractiva de la política monetaria durante el segundo semestre de 2026, en un contexto marcado por importantes vencimientos de Operaciones de Mercado Abierto.
La prioridad será continuar con la reducción de los desequilibrios monetarios y consolidar las condiciones necesarias para la convergencia de la inflación hacia niveles de un dígito en 2027. El nuevo esquema busca, además, generar las condiciones para una eventual migración hacia un régimen de metas de inflación durante los próximos años.
El BCB sostiene que la comunicación y transparencia son elementos fundamentales en esta nueva etapa, debido a que permiten reducir la incertidumbre sobre el rumbo de la política económica y contribuir a anclar las expectativas de precios, salarios, ahorro y crédito.
El Reporte de Inflación y Política Monetaria – Segundo Trimestre 2026 ofrece un análisis detallado de la evolución de la inflación, la actividad económica, el mercado laboral, la política monetaria y cambiaria, además de las perspectivas para el segundo semestre.
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