Emprendimiento

Nanay recibirá premio a la excelencia y al éxito empresarial

Página Siete / Diciembre 01, 2014

  
equipo Nanay1

Gerente de la empresa Patricia Maldonado (centro) rodeada del equipo de Nanay

Si usted ve, en un escaparate de una tienda chic de París, Londres o Nueva York, una prenda tejida de alpaca para niños, de muy buena calidad, lindo diseño y de los colores de temporada, es posible que haya salido de las creativas manos de las tejedoras de la empresa boliviana Nanay.

Es que tienen un talento sorprendente. Se han especializado en los tejidos de alpaca para niños, pero son capaces, gracias a su innata habilidad, de crear lo que se les pida o lo que el más exigente de los diseñadores se imagine.

Y no sólo hay tejedoras sino también tejedores.

Por ejemplo, la próxima temporada, en Estados Unidos, estarán de moda las hortalizas. Uno de los clientes de Nanay envió el diseño de un brócoli y la gerente de la empresa, Patricia Maldonado, pensó que esta vez tendrían problemas para satisfacer el pedido, pero uno de los tejedores se fue al mercado Rodríguez, compró la hortaliza y apareció en las oficinas de Nanay con una reproducción tan fidelísima del vegetal, que si no fuera de alpaca bien podría estar listo para, después de una cocción al vapor, ser incorporado como ingrediente de una guarnición.

Es lo que más destaca Patricia Maldonado de la mano de obra boliviana: su talento y creatividad casi sin límites.

Y el próximo 10 de diciembre, en Nueva York, la Asociación Nacional de Mujeres Ejecutivas –NAFE, por sus siglas en inglés- otorgará una distinción, como emprendedora de las Américas, a Patricia Maldonado, pero ella manifiesta que recibirá ese reconocimiento no a título personal, sino a nombre de los 85 talleres de tejido con los que Nanay trabaja codo a codo, todos los días, y que dan empleo a unas 500 personas.

Nace el emprendimiento

Patricia Maldonado cuenta que nunca se imaginó que constituiría una empresa en la cual trabaja con tejedoras cuyos productos, de gran acabado, llegan a los mercados de exportación y a las tiendas top de las grandes capitales.

Según esta empresaria boliviana, que estudió en el colegio alemán, salió bachiller del Calvert y se tituló en diseño gráfico en la American University de Washington, entró en contacto con el universo de las tejedoras paceñas por casualidad.

Había regresado al país y esperaba volver a EEUU para cursar una maestría, pero se casó y tuvo a su primer bebé; después, efectuaba trabajos de diseño gráfico para bancos y hoteles de cinco estrellas; se dedicó a los bienes raíces y comenzó a vender inmuebles en la zona Sur. Su suegro, quien había invertido en la construcción de un edificio en la calle Murillo, cerca de la calle Linares o Calle de las Brujas, le pidió que vendiera espacios comerciales entre los artesanos de la zona. Fue cuando se sorprendió por el trabajo de gran calidad de las tejedoras.

Su esposo le regaló una de las primeras cámaras digitales que llegaron a Bolivia y con ella Patricia Maldonado tomó fotografías y creó un catálogo, gracias al cual comenzó a contactarse con clientes de mercados del extranjero. “Eran cosas tan bellas las que encontré que estaba convencida de que teníamos que exportarlas”, afirma.

Como le fue bien con las ventas por catálogo digital, el siguiente paso que dio fue la instalación de una tienda en la calle 21 de Calacoto, que también era su oficina.

En la Fundación Quipus

En 2000, fue contratada por la Fundación Quipus para que impulsara un proyecto de apoyo a las artesanías. Pero tras un encuentro internacional en el rubro artesanal en Cartagena de Indias, Colombia, organizado por la cooperación española, se convenció de que la producción debía llegar a los mercados del exterior.

Retornó con otras perspectivas y solicitó que, en vez de efectuar ferias pequeñas, decenas, para el mercado interno, se reuniera presupuesto para participar en dos o tres exhibiciones internacionales.

Asistió a una de ellas en Nueva York; había llevado, sin mucha fe, unas 20 boletas de solicitud de productos artesanales, pero a la media hora las había llenado todas. Con esos contactos, además de otros, tejió una valiosa red de clientes; no eran las grandes marcas, sino innovadores que crean sus propios diseños y que, al asistir a las ferias del rubro, conocen las tendencias y la moda de la temporada.

La sección de tejidos de alpaca funcionaba muy bien en la Fundación Quipus, pero tropezaba con la dificultad de la burocracia: las decisiones no eran rápidas y se perdían oportunidades.

Patricia Maldonado se vio ante la disyuntiva de seguir en la Fundación Quipus o de dejarla para crear una empresa. Optó por la segunda vía. Ese proyecto, hasta 2007, sin embargo, fue la base de lo que aprendió la emprendedora boliviana. A los pocos días, la Fundación se cerró.

Nanay

La empresaria salió de Quipus no sólo con su equipo de tejedoras sino también con todos los contactos que había logrado reunir a lo largo de siete años de duro trabajo. Fue cuando nació el emprendimiento boliviano Nanay.

La compañía no dejó de crecer. Si inicialmente, en Quipus, tejían y vendían 5.000 prendas al año, desde que se independizaron exportan unas 50.000. Producen los tejidos con las creaciones de diseñadores que a la vez son propietarios de pequeñas marcas.

Si se le pregunta cuál es la fórmula del éxito de esta empresa boliviana, Patricia Maldonado responde: “Lo que nos ha llevado a triunfar es ser cumplidos –entregar todo a tiempo-, hacer un trabajo perfecto, ser responsables y siempre contestar las llamadas. Y si tengo que dar una mala noticia lo primero que hago es avisar, ser abierta, porque la gente confía en mí”.

Un galardón a la excelencia

La Asociación Nacional de Mujeres Ejecutivas –NAFE, por sus siglas en inglés- otorgará un premio a Patricia Maldonado. Es el reconocimiento a la Excelencia 2014, por su éxito probado en los negocios y en el servicio a los demás en su lugar de trabajo y en el mundo.

La gerente de la empresa Nanay, Patricia Maldonado, todavía no cree que recibirá un premio que anualmente ganan las ejecutivas de grandes corporaciones.

Es por haber ayudado a muchas otras mujeres a surgir, porque alrededor de Nanay se han creado 85 empresas en Bolivia y se ha logrado que ellas sean empresarias; eran mujeres con baja autoestima, que no sabían lo que valía su trabajo, no se daban cuenta lo geniales y artistas que son. Ésa es la satisfacción que tengo yo, de haberlas visto desde cero y admirar lo que son ahora”, explica.

Información de contacto

Teléfono: 591 767 66144 / 591 2 224 4277
Email: patricia@nanay.com.bo
Website: www.nanay.com.bo

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